Diferencias entre oír y escuchar

Habitualmente se presta a la confusión ver las diferencias entre oír y escuchar. Se trata de un proceso que demanda del análisis fisiológico y cognitivo a profundidad de cada una de estos conceptos.

En tal sentido, traemos a colación el contraste que hay en cada aspecto para poder discernir y diferenciar cada término.

  • Definición: Oír es definido como la capacidad para percibir estímulos sonoros. Escuchar, por su parte, implica la atención que se da a los sonidos para interpretarlos.
  • Procesos: Para el caso de oír es el sistema auditivo quien trabaja, mientras que para escuchar participan el sistema auditivo en conjunción con la cognición.
  • Características: Oír es una respuesta fisiológica involuntaria que requiere del sentido auditivo. Por otro lado, escuchar es un asunto fisiológico y cognitivo voluntario
  • Factores influyentes: Las patologías auditivas, así como la edad y ciertas lesiones, pueden afectar el oír. Y en el caso de escuchar pueden influir las patologías auditivas, cognitivas y problemas de atención y/o concentración.
  • Casos de ejemplo: Ejemplo de oír sería percibir de forma simultánea el sonido de árboles, autos y personas en la calle. Entretanto, ejemplo de escuchar sería percibir una conversación, comprenderla y participar en la misma al prestarle atención

En pocas palabras, es el oído el único que trabaja para oír. Para escuchar, en contraste, se lleva a cabo un procesamiento cognitivo-psicológico con el fin de interactuar con el entorno.

Análisis semántico entre oír y escuchar de los expertos

La Real Academia Española (RAE) reconoce este ir y venir del significado. Por ello aclara que “'oír' tiene un significado más general que 'escuchar'”. La comprensión y diferenciación entre ambos términos recae en leer un poco más.

Entre los ejemplos de oír y escuchar, podemos citar uno muy ilustrativo que reza: “Dijo el expositor al público: ‘Los de la última fila ¿me escuchan?’. Uno de ellos respondió: ‘Le escuchamos con mucha atención, pero apenas le oímos’”.

Es importante ser divulgadores de estos pequeños análisis para así fomentar la comprensión de los procesos de oír y escuchar. También para entender algunas afecciones humanas como la hipoacusia.

Procesos diferentes de la comunicación

Haciendo un enfoque más científico de lo que implica cada proceso, se puede aclarar mejor qué diferencia hay entre oír y escuchar. Formas de comunicación que se pueden precisar como:

  • Oír es la facultad sensorial para percibir las ondas sonoras. Una acción pasiva relacionada directamente con la condición fisiológica de los oídos y que requiere, por ende, el buen funcionamiento de los mismos para alcanzarse
  • Por otro lado, escuchar comprende un poco más, siendo este un proceso auditivo y cerebral porque incluye oír, reconocer, procesar, identificar y comprender. Todo esto implica funciones cognitivas como atención, memoria, comprensión y aprendizaje.

Hay ocasiones en las que, cuando nos hablan, oímos las palabras, pero no podemos darles un sentido. He ahí donde la definición de oír y escuchar a nivel semántico y científico puede aclarar lo que sucede.

Morfología de su procesamiento

Oír como función de audición conlleva a la acción de un sistema auditivo que en humanos y vertebrados comprende:

  • Oído externo
  • Oído medio
  • Oído interno
  • Mecanismo neuronal

En cambio, escuchar como función de la escucha activa es algo más complejo que acciona habilidades o bases como:

  • Comprensión
  • Retención
  • Respuesta
  • Evaluación

Un contraste que, al poner en un escenario el oír vs escuchar, se puede denotar lo básico en uno contra el entramado cognitivo que conlleva el otro.

¿Cuál es la razón de la poca atención al oír o dejar de escuchar?

Las principales causas que nos desconectan de una charla son el cansancio y la pérdida de interés. Si algo nos aburre, no nos resultará fácil concentrarnos en ello durante un tiempo prolongado.

Hay tiempos donde los niveles de atención son óptimos como, por ejemplo, los primeros 20 minutos de una ponencia. Así también entre 20 y 30 minutos continuos para un niño o hasta 90 minutos de conversación adulta.

Estos lapsos de atención óptima se vienen reduciendo con el auge tecnológico y las redes sociales. Esto como consecuencia de la viralización de contenido rápido y gratificación inmediata.

Es todo un reto para los expertos comunicacionales hallar estrategias para una sociedad con ciclos de concentración cada vez más reducidos. Una problemática con tendencia preocupante a mediano y largo plazo.

Valorizando procesos en base a las diferencias entre oír y escuchar

Al tener claro las diferencias entre oír y escuchar, podemos valorar la utilidad de ambos para el día a día. El primero es parte de la funcionalidad humana y el segundo afianza nuestra capacidad de raciocinio.

Ambos, en mayor o menor medida, han sido parte del desarrollo y evolución de la humanidad. En ausencia de audición no habríamos sobrevivido en el entorno salvaje y sin la escucha no existirían la cultura ni la sociedad.

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